Confidencias de un borracho...
HAfid, se quedó pensando, permaneció callado por unos minutos; Silvia, tampoco dijo nada, también estaba
pensando.
— ¡Me imagino que piensas, que soy un desastre de hombre, ¿verdad?— dijo él.
— No imagines nada— dijo ella— no estoy pensando en nada de eso, sé que viviste una tragedia, pero ya eso es parte del pasado, te fuiste bien lejos buscando alivio, ¿Y cuándo regresas? ¿Qué es lo primero que haces? ¡Busca meterte, nuevamente a revivir los hechos que te hicieron tanto daño,
—Sí, tienes ra