Valentina Petrova
Solté el arma cuando vi como Lisandro se acercaba a mí rápidamente.
Me sentía salvo y comencé a llorar, él me atrajo hasta él y me abrazó
— Lo hiciste bien mi amor— Susurro en mi oido— Te mantuviste a salvo — Asentí
Me aferré a él como si mi vida dependiera de ello, Lisandro me tomó entre sus brazos, me colocó una cobija para tapar mi desnudes, salimos a la habitación y no puedo evitar mirar al hombre en el suelo, Jesús entró a la habitación una vez que nosotros sal