Capitulo 36
Valentina Petrova

Solté el arma cuando vi como Lisandro se acercaba a mí rápidamente.

Me sentía salvo y comencé a llorar, él me atrajo hasta él y me abrazó

— Lo hiciste bien mi amor— Susurro en mi oido— Te mantuviste a salvo — Asentí

Me aferré a él como si mi vida dependiera de ello, Lisandro me tomó entre sus brazos, me colocó una cobija para tapar mi desnudes, salimos a la habitación y no puedo evitar mirar al hombre en el suelo, Jesús entró a la habitación una vez que nosotros sal
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