Valentina Petrova de Miller
La puerta se abrió cristal se colocó delante de mí sentí que el alma volvió a mi cuerpo cuando ve a Lisandro rápidamente me alejé de cristal y me lancé directamente a los brazos de mi esposo sintiéndome a salvo y completamente protegida
— Vamos, tenemos que salir de este lugar— nos hizo saber. Tomó mi mano y yo la de cristal, los disparos jamás dejaron de escucharse y aunque mi corazón latía fuerte podía sentir esa adrenalina
¿Así se sentirá Lisandro en estás situ