C158: No te voy a perdonar ni una sola equivocación.
Royal sintió que un peso cayó sobre sus hombros con cada segundo que transcurrió. La sola idea de que Katherine se quedara en la mansión lo sofocaba, como si le fuese difícil respirar el mismo aire que ella. No era solo incomodidad, era algo más profundo. Un rechazo visceral, una especie de repulsión que no podía ocultar ni siquiera delante de Kisa.
Se pasó una mano por el rostro, exhalando con impaciencia, y luego miró a su esposa con seriedad.
—No quiero que ella se quede aquí, Kisa. No la qu