Capítulo 50: Estar preocupados

Confundida por lo que me habían dicho, niego ante sus palabras y ello hace que, con respeto, coloquen una de sus rodillas en el suelo y con sumo respeto me saluden al unísono, tan perfectamente que se nota que lo han hecho muchas veces.

— La saludamos, jefa y le agradecemos por lo que ha hecho por nosotros — dicen todos.

— Yo no…

— ¡Charlotte, ven rápido! — grita el señor Holftmann y yo me marcho

— Nos vemos después.

— Nos despedimos de usted, jefa — dicen y yo me marcho aturdi
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App