El juego parecía un enfrentamiento en el que se debatían la vida. Pero, básicamente era eso. Quien perdía, debía perder el orgullo al servirle a su enemigo y por ello, Carlos llamó a sus mejores hombres para jugar.
Todos se convirtieron en lobos o gatos y comenzaron a jugar con tanta violencia que muchos gatos salieron volando con el balón. Todo parecía doloroso, pero, no se escuchaba un solo quejido, ni siquiera, de los gatos que caían al suelo después de salir volando.
Todos estaban preocup