Gerald no contestó, hizo caso omiso, pues ella no le caía bien y prefirió ignorarla. Ese tipo de personas no le agradaban y sabía que, en cualquier momento, buscaría hacer enojar a Samantha haciendo cosas que ella pudiera malinterpretar, ya tenía experiencia con mujeres de su clase.
—¿No me piensas contestar? ¡Ah! Eres de esos hombres a los que les encanta hacerse los duros ¿me equivoco? — mencionó.
Gerald seguía sin responder.
—¿Sabes? A mí me encanta el perfume “Muse” es realmente exquisito.