La madrugada había caído sobre la ciudad con una calma engañosa.
Desde la ventana del apartamento, Bianca observaba las luces lejanas mientras mantenía una mano sobre su vientre. Afuera, todo parecía seguir su curso normal: los autos avanzaban por las avenidas, algunas ventanas permanecían encendidas en los edificios vecinos y la vida continuaba como si nada estuviera ocurriendo.
Pero dentro de aquel pequeño apartamento, el mundo de Bianca había cambiado por completo.
Las fotografías de los