Capítulo XX. Tercer día: La noche del inicio de todo. El Alfa y la Luna
Arcel.
Oficinas de W.W.L. Ecologists, Ontario, el día M, Canadá.
-“ O te calmas o no llegaras cuerdo a esta noche.”- dije con voz profunda e intimidante, con mi voz de Alfa, al estúpido de Isaak, después que me hubiera destrozado su cuarto ordenador en dos días, ya que si la maquina no le respondía rápido, se impacientaba, y lo destrozaba a puñetazos.
Isaak me miró arrepentido, sabía lo que estaba pasando, lleva días caminado por el mundo como si fuera un lobo herido.
Durante tres días, yo