Cuando Damino finalmente detuvo el vehiculo, Lyra sintió la inquietante y desesperada necesidad de salir de allí, de arrojarse fuera de la cabina y correr hacia la casa. Sabia muy bien que se aproximaba una extenuante conversación que ciertamente no deseaba tener.
Pero el príncipe cruel le gano en su propio juego, volviéndose hacia ella a gran velocidad, mientras sostenia su mirada. Cualquiera que observara los ojos de Damino, se sentiría tentado por aquella magnifica oscuridad que allí habitab