Mundo ficciónIniciar sesiónLorena se había despertado algo despistada, tenía mil cosas en la cabeza y, si a eso le unimos los nervios de conocer a los padres de Iker, concentrarse era casi imposible.
Marta ya se había levantado y estaba desayunando. Lorena se sirvió un café y se sentó junto a Marta.
—Buenos días, si hoy cometo algún error dímelo —dijo Lorena.
—Buenos días, con treinta y ocho años y estás como una adolescente, como cambia la cosa de un día para otro —le contestó Marta.
—Tien







