Cerca de las seis treinta de la tarde, justo al terminar de arreglarse, Alana recibió la noticia de parte de uno de sus empleados de que Dominik y su secretario habían llegado para la prometida cena, lo que la emocionó mucho.
Bajó y los encontró ya en la sala de estar. El secretario del muchacho parecía jugar con Justin, cosa que la sobrecogió mucho y, apenas verla, ambos se levantaron.
—Señora Cook, buenas noches.
Los saludos se dieron, y se senté con ellos, en tanto Justin se iba con una de l