San Francisco, California.
Ryan ingresó con paso firme a la mansión Knight, en el amplio salón lo esperaba su abuela. La anciana lo miró con seriedad.
—Hasta que por fin te dignas en aparecer —recriminó, con ayuda del bastón se puso de pie.
Ryan enfocó su gélida mirada en la abuela.
—¿Y se puede saber por qué tomaste decisiones en la empresa en mi ausencia? —reprochó él—, apenas supiste de mi accidente empezaste a manejar las cosas a tu antojo. ¿Para qué quieres que me haga cargo, si a la f