Ryan se hallaba de pie en la sala de juntas, observaba por una abertura de las persianas si Vanessa ya estaba libre, sus pupilas se dilataron cuando la vio avanzar hacia la oficina, caminando con esa seguridad que siempre proyectaba. Enseguida se alejó de la ventana, y apenas ella giró la cerradura, y entró, él la tomó entre sus brazos, la recargó en la puerta, y se apoderó de sus labios, besándola con ansiedad.
Vanessa se estremeció, jadeó bajito dentro de la boca de Ryan, enredó sus dedos e