Vanessa caminaba de un lugar a otro por la sala de su apartamento, parecía que iba a abrir un hueco, la desesperación que sentía no le permitía respirar con calma, percibía un ahogo, como si un nudo le oprimiera la garganta.
—Han pasado más de seis horas mamá, nadie llama, nadie se comunica con nosotros —sollozó y habló con la voz trémula—, qué voy a hacer, sin Ava mi vida no tiene sentido. —Se dejó caer al piso y empezó a llorar con desesperación.
Caroline no dejaba de sentirse culpable, tam