«Yo no me sacrifiqué cuidando de mi hija, y estudiando a la vez para que me humillen de esta forma, sé que todo trabajo es honrado, y no me pesaría trabajar haciendo la limpieza, pero no voy a permitir una vejación más»
—¿Qué esperas? ¿No escuchaste lo que ordenó el señor Anderson? —gritó Madeleine. Se acercó a ella con el carro de los útiles de limpieza, y lo empujó.
Vanessa reaccionó a la brevedad, y lo detuvo con el pie.
—Ningún trabajo es deshonra, mientras sea honesto —enfatizó irguien