Aquella pregunta hizo eco en las paredes de la sala de audiencia. Salvador Arismendi sonrió con malicia. Oliver se puso de pie, miró a Ryan con expresión de asombro.
—Señor Knight, ¿es consciente de las consecuencias que puede tener si a estas alturas hace ese cambio?
—Lo sé señoría, asumo mi responsabilidad. —Miró a Oliver—, estás despedido.
—¿Por qué? —cuestionó arrugando el ceño.
Y de inmediato los finos tacones de una mujer sonaron en el entablado de la sala, la bella dama causó la atenc