Capítulo 87.
Un grito desgarrador sale de mis labios cuando veo a mi amado Daniel, mi alfa, siendo destruido de esa forma.
Mis piernas se mueven rápido, corriendo más rápido de lo que lo hice en algún momento de mi vida, llegando finalmente al lado de Daniel para intentar ayudarlo. Y aunque al principio creí que mi alfa estaba muerto por el gran daño que había recibido en una parte tan vulnerable de su cuerpo, me sentí aliviada al ver que seguía con vida, y aun tenía la voluntad de seguir peleando.
Ni siqui