Era increíble cómo todas sus dudas, temores y ansiedades se disipaban con solo estar juntos. Recordó lo enojada que estaba cuando no podía moverse casi que, por ningún lugar de la hacienda, sin embargo, en ese instante lo menor que quería era discutir. Respiró hondo cuando lo miró de nuevo como si necesitase confirmar que él no era un espejismo.
«¿Así de enamorada estaba?».
—¡Oh! Ya no te dije —Katherine llamó la atención de Daniel, mientras se miraba en el espejo.
—¿Qué? —Quiso saber.
—Tu padr