Me parecía inaudito que Bianca hubiese tenido la osadía de presentarse en el hospital, intentando arruinarme la dicha que estaba viviendo por el nacimiento de nuestros hijos. Por fortuna Alex pudo darse cuenta una vez más de la clase de mujer que era su antigua novia, por lo que no dudo en ponerla en su lugar. – ¿Qué pretendes Bianca? Mi esposa está convaleciente, ¿quién te crees para venir a importunarla? La enfrentó Alex –. – sólo vine para cerciorarme de su decadencia como mujer, muy pronto