Por fortuna mi salud se había restablecido, fue un tiempo bastante complicado, en el que por momentos las fuerzas me faltaban, pero el amor incondicional de Elizabeth y de todos los que me rodean fue determinante para lograr mi recuperación. Mi esposa me cuidó con mucho esmero, y estuvo junto a mí a cada instante, pero ahora todo aquello había quedado atrás, era momento de retomar mi vida en todos los sentidos, el ámbito empresarial me esperaba, pues mi abuelo ya no podía hacerse cargo de todo,