Me ingresaron al área de cuidados intensivos, mi estado era sumamente crítico, no sabía si resultaría bien librado de todo aquello, y lo que más me dolía era no volver a ver a Elizabeth, nos había durado tampoco la felicidad que más que miedo a la muerte, lo que sentía era una terrible desilusión por no haber tenido tiempo de disfrutar de ese gran amor que me cambió la vida. La dejé tan mal cuando nos despedimos, miré sus ojos llenos de lágrimas empapando las mejillas de ese rostro angelical, n