Para Leonard era más que evidente que Deanna permanecería en la vida de esos tres niños para siempre. Debería lidiar con Daniel, aunque lo evitara lo más posible, debería lidiar con todos ellos. Su vida estaba en el escenario, allí arriba era una estrella incandescente que entregaba todo su talento por el puro amor a la música, pero su corazón seguía latiendo por ese idiota y sus hijos.
Estaba en su oficina esa mañana, en dos días sería el estreno de la obra, y todos, absolutamente todos, los m