Pero primero, Charles tenía cosas que discutir con Daniel. El patriarca Crusher hacía rato que se había retirado del mundo de los negocios, pasándole la posta a Daniel, eso no significaba que estuviese alejado de su empresa. Permanecía rondando de vez en cuando, listo para actuar; como la había hecho aquella vez en que algunos socios los habían abandonado instigados por Reed.
Cada tanto recibía informes y listas interminables de contaduría. Mataba el tiempo así: entreteniéndose leyendo números.