En nombre de esta nueva tregua que acabamos de iniciar hace un segundo, Chloe y yo, me animo a actuar por las normas y le digo:
—¿Podrías anunciarme con tu jefe, por favor? Tengo algo que entregarle antes de marcharme.
Extrañada pero sin decir nads, Chloe se limita a asentir. Entonces toma el auricular que está sobre su escritorio, lo acerca a su oído y marca la extensión.
—Señor, aquí está Vivian, la asistente del Señor Simon— «Pobre, Chloe, pensando que Archie no sabe quien soy» Quiero reír