Le había dicho exactamente porque lo pensaba, porque lo sentía y ella merecía saberlo. Había jurado dar todo por ella. Lisa era mi familia y la amaba, la amaba con locura. No le decía mi amor y liebling, porque sí. Para mí no era un decir.
No era un hombre de palabras cariñosas, yo aún no creía ser ese hombre que ella describía, pero créanme que lucharía por serlo. Por ser esa persona en quien ella confía.
Las palabras de mi esposa eran perfectas, era todo lo que yo necesitaba. Si no lo hubi