Bianca:
La bella prostituta se quedo rigida como una estatua, sorprendida por la reacción, no solo del millonario, sino también la de sus padres. En especial la de su madre.
Aquella mujer aterradora y extremadamente formidable ahora estaba observando el lugar por el que se habia esfumado Max, con la mirada fija y atenta, como si esperara que este regresara en busca de revancha.
Lentamente, conforme los segundos pasaban y el calor del momento se desvanecia lentamente, la madre de Alexander se