Cuando Andrés salió y Paula se aseguró que estuvieran solas, se aclaró la garganta.
—Sé que estás sufriendo mucho, y te comprendo, porque pude haber sido yo la que en este momento estuviera en tu lugar —expresó con la voz pausada.
—Sí, pero es a mí a quién le tocó perder —sollozó Mariela, y observó a Paula con seriedad.
—Esa siempre fue una batalla perdida, y tampoco te culpo, es imposible no amar a Juan Andrés Duque, pero tú sabías que él no correspondía a tus sentimientos, insististe, y yo