—¡Nadie va a llevársela! ¡¿No lo entiendes?! ¡Ella es la única para mí!
—¡Lo sé! ¡Pero ella no puede quedarse!
Oliver que discutía con su madre, entró rechinando los dientes a la habitación, Liliana ya estaba sentada sobre la cama, él se sorprendió al verla con una expresión desorientada y como sus hermosos ojos lo veían directamente un poco húmedos.
Parecía una hermosa y delicada muñeca de porcelana.
Se puso un poco nervioso, debido a que sus interacciones eran en completa ebriedad por las fer