Caminaba Luka por el pasillo de un supermercado luego de años sin pisar uno. No le molestaba hacer las compras, sino ver el horroroso y desprolijo modo en que los trabajadores llenaban los estantes con los productos. ¿Cómo podían ser tan ciegos al caos que generaban?
Él no era ciego, pero tampoco quería ver y sin ver no hallaría la salida, así que tuvo que abrir los ojos. Estaba en el pasillo de refrescos. Las botellas de jugo coloreaban ambos lados, sin lógica alguna. Tomó una y la giró para q