La primera sensación de Luka al despertarse fue una intensa punzada en la ingle. Seguía duro. Toda la noche se la había pasado en aquel estado de aflicción y la culpable dormía a su lado como un angelito.
Un angelito acosador. La mujer se había convertido en un pulpo, que no dejó lugar sin tocar. Alessa pensaba en sex0 hasta cuando dormía y allí la tenía, con la cabeza apoyada en su cuello y una infame mano dentro de su bóxer, sosteniéndole el falo.
—Alessa.
Nada.
—Alessa, despierta.
La mujer s