Salón de reuniones del séptimo piso de empresas IABOSCH. El equipo de Luka esperaba, expectante, saber cuál sería el siguiente designio de su lunático jefe.
Él podía ver en sus ojos cómo deseaban que fuera Francesco. Empezaba a sentirse como un secuestrador.
Inhaló profundamente y habló:
—Los libero —dijo por fin.
Nadie entendía nada. Tal vez los dejaría salir más temprano.
—He tenido algunos problemas de salud y por recomendaciones médicas me ausentaré de la empresa de manera indefinida. Cad