9. Perdóname
GABRIEL
Pasamos a su oficina y cerró la puerta.
- ¡No tienes ningún derecho a venir aquí y decir que eres mi novio! me lo dejaste muy claro en el auto, no soy nadie para ti, y tienes toda la razón, me dejé envolver por fantasías estúpidas, y la idea de por fin echar a andar mi negocio. ¡Qué tonta!
- Sam, escúchame . . .
-¡No quiero escucharte! - dijo exaltada - solo quiero que te vayas, y desaparezcas de mi vida.
- Princesa por favor, perdóname.
- ¡No soy tu princesa, no soy nadie!, vete ya.