10. Rectificando.
SAMANTHA
Estaba acostada, con los ojos cerrados, me sentía un poco aturdida y algo mareada por lo que me habian inyectado, escuché abrirse la puerta y a alguien sentarse junto a mí, su aroma inundó mis sentidos, sabía que era Gabriel.
- Lo siento princesa, - dijo murmurando - seguramente esto fue por mi culpa, hay gente que me odia y atentará contra ti, para llegar a mí.
Giré mi cabeza sin abrir los ojos.
- Yo no soy nadie para ti, Gabriel.
Exhaló profundamente.
- No sé porqué te dije eso en e