18. Arrogancia pura.
SAMANTHA
Mi madre me recibió dándome un gran abrazo, llenándome de alegría, siempre que la veia, me sentia muy consentida.
- Eres una ingrata, apenas me llamas, estaba preocupada por todo lo que se dice en la televisión.- me reprendió al entrar a casa.
- No debes creer nada de eso, recuerda que tienden a exagerar - respondí usando las palabras de Gabriel.
-¿Y ya no sales con el millonario?, supe que lo hirieron hace unos días.
- Gabriel, mamá, se llama Gabriel, si, lo hirieron, pero ya está mej