16. No digas que no.
SAMANTHA
Estaba aburrida, asi que me puse a explorar, esperando que el gruñón de Gabriel no se molestara.
Tenía una biblioteca impresionante, y una mesa donde había revistas financieras, obvio, además él salía en la portada de muchas de ellas.
Las tomé y las leí, lo consideraba brillante, todo lo que se habia escrito de él, yo lo sabía, su lado arrogante, meticuloso, su visión en los negocios, jamás pensé que tuviera un lado tierno y entregado, ahora conocia su alma y su corazón y eran míos