Segundo libro: Capítulo 3.
CAPÍTULO 3: TIEMPO.
El tiempo transcurría con una velocidad asfixiante para Leonardo, que cada día, se sentía más desesperando por el reencuentro de él y Emma, a la que seguía llamando "su mujer", aunque un sabor acre se le mezclaba en la boca al llamarle de aquella manera, porque había una singular voz en su cabeza que le decía que no había certeza de que ella continuara siendo su mujer, de que podía ya ser la mujer de otro sin algún problema, y de no serlo, no faltaba demasiado; habían pasado