Las cartas de Emma: Parte I.
«El único motivo con el que te escribo esta corta carta, es para pedirte perdón. Jamás me vi como la clase de persona que dejaría que un amor —o la malinterpretación de él— la envenenara al grado en el que creyera que todos querían romperlo. Me dijiste que solo el dolor podía enseñarme, mi corazón palpita en él, siento sus besos aferrados a mis mejillas, he llorado tanto que casi puedo nadar en el mar de mi propia desgracia. Perdón si dudé de ti, Sofía. No hay alguna justificación para mí, pero