Capítulo 39: Desgarradora.
Se encontraba al borde de un profundo ataque de pánico, sus pies vertiginosos viajaban de un margen hacia el otro, sus dedos se removían de manera trémula, pocas veces se había visto a Leonardo White tan agitado como se encontraba en aquel instante, con su cabello rubio despeinado, con su torso desnudo, sus labios agrietados de tantas mordidas que se había dado en estos. El volumen de sus propios pensamientos, era como las olas del mar: se lo llevaban, haciéndolo flaquear, intentaba mantener la