Capítulo 29: Posesión.
Emma parpadeó de manera repetida, mirando a Leonardo desde los pies hasta la cabeza, su ceño se frunció, se alejó de él, tragando saliva con una sensación ocre en la boca.
—¿Q-qué?
—Que no volverás a ver a ese sujeto, Emma.
—Claro que lo volveré a ver, es mi amigo desde hace como doce años —le dijo, enojada, no solo por el comportamiento que él tenía, sino por el comportamiento que había tenido cuando Liam había estado allí, no le había gustado para nada que su amigo hubiese sido tratado de esa