- Que bueno, muero de hambre - Digo con normalidad mientras cubro mi cabeza con la toalla fingiendo secar mi cabello.
Me quedo quieto esperando que pase mi malestar, escucho el agua de la regadera y comienzo a caminar para verificar que puedo andar sin mareos. El malestar se va y por fin salgo de la habitación. En el comedor se encuentran mi suegro y el esposo de gloria en sus lugares.
- Hola hannah, ¿cómo dormiste?- Dice el señor Jeon antes de que pudiera dar las buenas noches.
- Muy bien s