Toda la semana fue extraña para mí, la sensación de no ser yo mismo me seguía a todas partes, era como vivir en un cuento en el cuál no sabes qué es real y qué no, como si fuera un espectador de mi propia vida; todo era demasiado extraño y era aún peor cuando sentía mareos y náuseas repentinas, tuve fuertes dolores de cabeza, incluso demasiadas ganas de orinar. Comenzaba a desesperarme la situación, quería volver a la normalidad y disfrutar de mis días con Ranzes sin embargo sólo logré preocupa