Capítulo 5: Renuncio al amor.
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Tras pasar toda la bendita mañana sacando las porquerías de Vince de mi habitación, claro, con la ayuda de Camille, por fin me derrumbo sobre mi cama, la cual, ya no huele a Vince, ahora, huele al nuevo suavizante del que me estuvo hablando la nana.
Desafortunadamente, cambiar las sábanas no bastó para que su almohada dejara de apestar a él.
Frustrada, tomo la almohada y la lanzo contra la puerta de la habitación, la cual, justo en ese momento es abierta por mi hermano, quien recibe un al