Capítulo XXX

Klaus Santana

Me alejé de sus labios, nos vimos interrumpidos por el timbre, era más que obvió que la comida estaba aquí, salí disparado, buscando mi cartera, saqué una de mis tarjetas, corrí escalera abajo y uno de los guardias estaba en la puerta, autorice enseguida el paso del repartidor, pague y me quede allí viendo cómo se iba.

– ¿Nana Lily dejó comida para el personal? – le pregunt&eac

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