Mundo ficciónIniciar sesiónAmanda King
Mordió su labio invitándome a seguirlo y no resistí, tome posesión de sus labios y me deje guiar por su evidente sabiduría, puse mis manos en sus hombros y de puntillas seguí la danza que nuestros labios tenían, sin un ritmo fijo, pero con un imponente vaivén que amenazaba con volver mis piernas gelatina.
¡Pero, qué estoy haciendo, Klaus, es mi cuñado! Mi subconsciente gritaba desde lo profun







