16.- Lo que pasa en las vegas, se queda en las vegas.
LA CIUDAD DEL PECADO, LAS VEGAS.
PARTE 4
—No me queda duda de que es magnífica—respondió galante y sentí arder mis mejillas—, ¿Qué le parece si vamos a celebrar esa gran victoria?
—Excelente idea, lo merezco. Derroté a esos machistas—respondí con diversión y el asintió con una gran sonrisa.
—Créame que he disfrutado verle la cara a Gustavo, un poema totalmente—comentó haciéndome reír—, él nunca pierde en las cartas, siempre ha sido muy buen apostador.
—Incomparable con mi padre, era el mejo