Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl llegar a la mansión, recibí la mejor sorpresa de todas. Alessandro se encontraba sentado en el sofá de recibimiento, esperándonos. ¡Estaba libre! Sin poder evitarlo, corrí abalanzándome a sus brazos. Bese sus labios con suavidad y no podía dejar de abrazarlo. Fueron dos días, pero se sintieron eternos y muy largos. Al parecer todo estaba mejorando para nosotros, estaba saliendo el sol después de tanta lluvia.






