Mundo ficciónIniciar sesiónHabíamos salido del hospital e íbamos en dirección a nuestro departamento. Annie iba a mi lado y a su derecha Alessandro. El silencio reinaba, mientras yo seguía sintiendo mis mejillas rojas por el comentario de él sobre mi ropa interior. ¿Qué tenia de malo? Me gustaba la ropa intima con un toque divertido, quizá no era muy maduro de mi parte. Pero no existía ninguna ley que prohibiera usar pantys de dinosaurios, unicornios, vacas







