—Tengo que irme —Dejé el dinero rápidamente sobre la mesa al sentir que mi libido comenzaba a fallarme al pensar en el suave cuerpo de mi mujer entre mis manos—. Dile a la bruja de tu madre que no pienso volver a reunirme con ella.
Sin esperar respuesta, caminé rápidamente a través de las personas y me introduje en el elevador ejecutivo, el que daba directamente a la suite. No tenía miedo que bajara por este ascensor ya que yo era el que tenía la llave de acceso, por eso decidí poner un guard