¿Cómo había llegado hasta esta situación?
Esa era la pregunta que me hacía mientras seguía encerrada en el probador, rodeada de descaradas y diminutas prendas de sedas y encajes. Y aún así me había atrevido a probarme uno de color negro, elegante, pero al mismo tiempo, el más sencillo entre todos. Por eso me atreví a probármelo. Me miré en el espejo, notando que mis curvas se marcaban de una manera distinta. ¿Era mi cuerpo el que se veía diferente o la lencería daba esa experiencia?
No sabrí